Recordar la tensión que vivimos cuando nos aventuramos en la docencia nos ayuda para mejorar de manera constante en la práctica docente.
Sentirme seguro frente a la clase con el paso del tiempo fue algo que me llenó de satisfacción, cambiar de metodología por una que mejora el aprendizaje de mis alumnos es algo que no se olvida de la noche a la mañana.
Durante todo este trayecto he aprendido que conocer a los alumnos, interactuar junto ellos, ayuda en la comunicación dentro del aula de clase.
Motivar la clase sin duda alguna es una técnica que debe aplicarse a cada alumno para sentir el calor humano que mucho hace falta en las escuelas.
Vivir todo esto motiva al docente para prepararse y ganar nuevas experiencias con las que contribuirá en el aprendizaje de los alumnos.
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